La fiebre del virus Zika viaja por los cinco continentes

Origen del virus Zika

Nos adentramos en las profundidades del bosque de Zika, en Entebbe, a 23 kilómetros de la capital de Uganda, Kampala, para ver, entre la gran diversidad de animales y plantas, un virus que lleva meses dando guerra en varios países, pese a que fue descubierto hace casi setenta años.

En 1947, un virus fue hallado en una línea de macacos del género Rhesus en el bosque de Zika que era sujeto de investigación de la fiebre amarilla, y pudo ser aislado en tejido cerebral de células de ratón, aunque fue identificado como un virus distinto al causante de la fiebre amarilla (Hayes, 2009). Un año más tarde se halló en mosquitos del género Aedes en el mismo bosque, pero no fue hasta 1956 que se probó la transmisión de mosquito a mamífero (ratón y mono) del virus Zika.

macaco-reshus
Macaco del género Reshus.

En lo que respecta a la infección en humanos, la primera detección data de 1952 (Sardi et al, 2015) y el primer aislamiento del virus fue en Nigeria en 1954 (Chan et al, 2016).

Virología del Zika

El virus Zika se halló de forma casual durante una investigación en virus de la fiebre amarilla (Yellow Fever virus), un pariente cercano, pues ambos pertenecen a la familia Flaviviridae (Haddow, 1964), junto con otros virus transmitidos por artrópodos (arbovirus) como el virus del Dengue (DENV) o el virus del nilo occidental (WNV). Otros flavivirus no son arbovirus, como por ejemplo, el virus causante de la Hepatitis C (HCV).

La estructura del virus Zika comprende, como el resto de flavivirus, un material genético de ARN de cadena sencilla y polaridad positiva (+ssRNA), lo cual permite usar su material genético como ARN mensajero en la producción de proteínas virales en la célula hospedadora. El genoma del virus Zika está compuesto por 10794 nucleótidos (10,8 kb), fue secuenciado en 2006 (Kuno and Chang, 2007) y su composición permite la detección mediante distintos métodos, como la reacción en cadena de la polimerasa con previa transcripción inversa (RT-PCR) (Hayes et al, 2009; Sardi et al, 2015), la RT-PCR cuantitativa (qRT-PCR) (Faye et al, 2013), la detección de anticuerpos específicos IgM mediante ELISA (Hayes et al, 2009) o el aislamiento en cultivo de células Vero, de riñón de mono verde africano (Faye et al, 2013).

Virion flaviviridae
Representación del virus Zika, indicando algunas proteínas (Viral Zone (ExPASy)).

Patogénesis y transmisión del virus Zika

Como muchos otros virus del mismo género Flavivirus y como otros arbovirus, los síntomas más frecuentes de la infección por virus Zika son picores, artralgia y conjuntivitis, acompañados de fiebres y dolores de cabeza. Las partículas víricas encuentran su lugar para replicarse en las células epiteliales y en las glándulas salivales de los mosquitos que sirven de vector (Aedes aegypti, Aedes albopictus, entre otros) pero que no sufren síntomas por la infección. Una vez el virus salta a un hospedador mamífero, éste se replicará en células epiteliales y fibroblastos en las capas más externas de la piel, hasta lograr introducirse en el torrente sanguíneo para alcanzar otros tejidos, como por ejemplo el nervioso, activando por el camino una cascada de reacciones propias del sistema inmune (Chan et al, 2016).

Aunque los mosquitos del género Aedes suelen ser los hospedadores en los que el virus Zika se encuentra mejor adaptado, hay otros géneros candidatos para portar el virus (géneros Anopheles, Culex, y otros) aunque no se han detectado muchos casos. Fuera de la transmisión vía artrópodos, existen otras vías de transmisión del virus Zika, ya que se puede dar el caso de infección por transfusión sanguínea o transmisión sexual, lo que puede llevar a una infección congénita en caso de embarazo (el primer caso se detectó en octubre de 2013 en la Polinesia Francesa, confirmado por RT-PCR (Besnard et al, 2014)). Todas estas vías de transmisión se conocen porque se ha podido detectar el virus en fluidos corporales como la orina, el semen, la saliva, el fluido amniótico y en tejidos como el cordón umbilical, la placenta o en articulaciones (Chan et al, 2016).

Brotes del virus Zika en la historia reciente

Análisis filogenéticos estiman que la emergencia del virus Zika en Uganda se dio entre 1892 y 1943 (previamente a su hallazgo en 1947), aunque no fue hasta el período entre 1960 y 2006 que el virus se extendió por el continente africano y llegó a Asia, dándose una veintena de casos esporádicos (Chan et al, 2016).

El primer gran brote de virus Zika se dio en 2007 en la Isla de Yap, que forma parte de la Micronesia, en el Océano Pacífico, cuya población se vio infectada en un 73% en tan solo cuatro meses (Hayes et al, 2009). Tras este brote, se dieron otros casos en todos los continentes excepto la Antártida y América del Sur (donde no llegó hasta 2015).

El segundo gran brote de virus Zika también ocurrió en el Océano Pacífico, y esta vez fue en la Polinesia Francesa, en 2013, infectando al 11% de la población (Besnard et al, 2014). El virus Zika empezó su recorrido por las Américas en 2015, empezando por Brasil, donde llegó a infectar a más de un millón de personas y, además, empezaron a verse casos de microcefalia en fetos de madres infectadas (Mlakar et al, 2016).

Finalmente, en lo que concierne al territorio español, el virus Zika ha dejado huella en 88 personas, todos importados, de los cuales 11 son mujeres embarazadas. Ante estos datos, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ha aprobado, a principios de año, un protocolo de vigilancia epidemiológica del virus Zika (noticia adjunta del ABC).

Tabla de casos de Zika en España.
Tabla de creación propia.

Prevención y tratamiento de la infección por virus Zika

Por el momento no se ha desarrollado ninguna vacuna para el virus Zika (Chan et al, 2016), de forma que la alternativa por el momento se centra en la prevención de la infección y el tratamiento de los síntomas causados por el virus. Algunas recomendaciones para prevenir la infección incluyen el tomar precauciones en zonas endémicas de los mosquitos del género Aedes (cubrir brazos y piernas con la ropa, evitar zonas de agua encharcada, neumáticos, etc.). En lo que refiere a transmisión por otras vías, se recomienda a turistas que vuelvan de zonas endémicas que tomen precauciones en las relaciones sexuales y se está promoviendo que dichos turistas pasen un test para descartar posibles infecciones asintomáticas, para evitar su transmisión vía transfusión sanguínea o trasplante de órganos o tejidos (Chan et al, 2016).

Casos de microcefalia

La sintomatología causada por el virus Zika, como se ha mencionado anteriormente, es muy similar a la causada por otros arbovirus. No obstante, una de las consecuencias de la infección por virus Zika, la microcefalia, se ha convertido en el auténtico drama de aquellas familias en las que la madre ha sido infectada durante el embarazo. Un caso concreto se dio en Brasil, donde estuvo trabajando una mujer europea de 25 años. Al volver a su país de origen, sufrió una bajada de defensas durante la 13ª semana de gestación, pero durante las siguientes el feto seguía un crecimiento normal. No fue hasta la 28ª semana cuando se vio un crecimiento anormal y la microcefalia en el feto, lo cual llevó al aborto en la 32ª semana, cuando se pudo detectar, mediante RT-PCR, el virus Zika en el tejido cerebral del feto (Mlakar et al, 2016).


Daniel Durantes Pineda
Graduado en Biotecnología UB
Profesor de Ciencias Naturales de ESO y Bachillerato
Twitter: @daniel_durantes


Referencias

Besnard M, Lastère S, Teissier A, Cao-Loremau VM, Musso D. Evidence of perinatal transmission of Zika virus, French Polynesia, December 2013 and February 2014. Euro Surveill. 2014: 19(13).
Chan JFW, Choi GKY, Yip CCY, Cheng VCC, Yuen KY. Zika fever and congenital Zika syndrome: An unexpected emerging arboviral disease. Journal of Infection. 2016. 72, 507-524.
Gourinat AC, O’Connor O, Calvez E, Goarant C, Dupont-Rouzeyrol M. Detection of Zika Virus in Urine. Emerging Infectious Diseases. 2015. 21(1) 84-88.
Faye O, Faye O, Diallo D, Diallo M, Weidmann M, Sall AA. Quantitative real-time PCR detection of Zika virus and evaluation with field-caught Mosquitoes. Virology Journal. 2013. 10:311.
Haddow AJ, Williams MC, Woodall JP, Simpson DIH, Goma LKH. Twelve Isolations of Zika Virus from Aedes (Stegomya) africanus (Theobald) taken in and above a Uganda Forest. Bull. World Health Organization. 1964. 31, 57-69.
Duffy MR, Chen TH, Hancock WT, Powers AM, Kool JL, Lanciotti RS, Pretrich¡k M, Marfel M, Holzbauer S, Dubray C, Guillaumot L, Griggs A, Bel M, Lambert AJ, Laven J, Kosoy O, Panella A, Biggerstaff BJ, Fischer M, Hayes EB. Zika Virus Outbreak on Yap Island, Federated States of Micronesia. The New England Journal of Medicine. 2009. 2536-2543.
Hayes B. Zika Virus Outside Africa. Emerging Infectious Diseases. 2009. 15(9) 1347-1350.
Kuno G and Chang GJJ. Full-length sequencing and genomic characterization of Bagaza, Kedougou, and Zika viruses. Archives of Virology. 2007. 152: 687-696.
Mlakar J, Korva M, Tul N, Popovic M, Poljsak-Prijatelj M, Mraz J, Kolenc M, Rus KR, Vipotnik TV, Vodusek VF, Vizjak A, Pizern J, Petrovec M, Zupanc TA. Zika virus Associated with Microcephaly. The New England Journal of Medicine. 2016.
Campos GS, Bandeira AC, Sardi SI. Zika Virus Outbreak, Bahia, Brazil. Emerging Infectious Diseases. 2015. 21(10).
Bosque de Zika
Virus Zika en España

Leave a comment

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *