Ciencia, biotecnología y creación de empresas

¿Cuál es la principal cualidad que debe tener un científico? Esta es una cuestión que oímos con frecuencia. A menudo las personas más alejadas de nuestro campo suelen creer que el rigor y el método es la característica básica e imprescindible. Aunque no les falta parte de razón porque esas cualidades son muy necesarias, la respuesta que encontramos entre los científicos de alto nivel suele ser muy diferente. 
La creatividad es realmente el valor más apreciado por muchos de los profesionales de la ciencia. La apertura a lo nuevo es el principal valor de una mente dispuesta a llevar el conocimiento más allá de su estado actual. 
Esta tendencia a la creación de algo nuevo es lo que nos lleva a pensar que la mentalidad científica puede estar también muy relacionada con la creación de proyectos en el mundo económico y social. En realidad como decía Nikola Tesla “la ciencia no es sino una perversión de sí misma a menos que tenga como objetivo final el mejoramiento de la humanidad”. Así pues, valores y creatividad se dan la mano en el trabajo de muchos profesionales que están actualmente llevando adelante numerosos proyectos en ciencia y, muy concretamente, en biotecnología.


III Congreso Nacional de Científicos Emprendedores – Fuente

Algunos ejemplos de todo esto podrán verse en el III Congreso Nacional de Científicos Emprendedores que se celebrará el 4 y 5 de noviembre (1) en el Instituto de ciencias matemáticas (ICMAT) del Campus de Cantoblanco. 
Esta iniciativa pretende reafirmar que la apuesta por el emprendimiento y la transferencia de tecnología es un elemento clave de generación de riqueza. También es una forma de aprovechamiento de las capacidades del capital humano de nuestra sociedad y del potencial que aporta el impulso de nuevas generaciones que están ofreciendo una visión dinámica y creativa. 
En este entorno la biotecnología es uno de los ámbitos de trabajo con una mejor perspectiva de desarrollo en los próximos años. Los profesionales que se atrevan a emprender en el futuro próximo tendrán que habituarse a conceptos que van más allá de lo puramente científico. Establecer un correcto plan de negocio que se adapte a las necesidades de la sociedad será el primer requisito. A partir de aquí el rigor de la gestión económica, la capacidad de comunicar, el entusiasmo por el proyecto y el acierto al elegir a los colaboradores, proveedores y partners serán solo algunas de las piezas básicas a tener en cuenta. 
Todo eso puede llevarse a cabo. Pero hay una cuestión previa que no hemos planteado todavía. ¿Por qué emprender? Las dificultades serán muchas y no está claro si el beneficio económico compense el esfuerzo. Aquí hay una simple cuestión de satisfacción personal que hay que anteponer a otras. Si el proyecto en el que nos embarquemos está de acuerdo con nuestros valores, con nuestra manera de ser y de ver el mundo, podremos llegar a cumplir el objetivo que se planteaba Tesla. Si lo logramos la aventura de emprender puede tener sentido. 

Miguel Luengo Pérez

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