Olimpiadas Microbianas

El verano de 2012 probablemente será recordado por las olimpiadas de Londres, su sorprendente ceremonia de apertura, los récords de Michael Phelps (mayor medallista olímpico de todos los tiempos), la final de los 100 metros lisos, etcétera. Esta semana el blog se va a centrar en unas olimpiadas de menor escala: las olimpiadas microbianas.


En los Juegos Olímpicos tradicionales los atletas mezclan su talento innato con grandes cantidades de entrenamiento. Por su parte, los microorganismos llevan millones de años compitiendo entre ellos para ocupar lo más alto del podio de la adaptación, con la evolución a modo de entrenamiento. En agosto de 2012 la revista Nature “celebró” esta versión olímpica con los siguientes resultados

Sprint

En esta categoría se premia al microorganismo que crece más rápido. Durante el evento, Escherichia coli se acercaba vertiginosamente a la meta dividiéndose en dos células cada 17 minutos. Pero en el último momento apareció un bacteriófago, que a partir de infectar una célula de E. coli puede dar lugar hasta cientos de partículas víricas.

Las E. coli supervivientes huyen despavoridas ante el increíble crecimiento del bacteriófago, que se queda con el oro.
  
Fotografía de microscopio electrónico de un bacterófago 
Boxeo

Categoría donde los púgiles se enfrentan desplegando su virulencia, su capacidad de evasión del sistema immune y su capacidad de utilizar moléculas antimicrobianas. En la primera semifinal, Pseudomonas aeruginosavence con facilidad a Deinococcus radiodurans gracias a su Sistema de Secreción Tipo VI, con el cual secreta toxinas bacteriolíticas.
En la segunda semifinal, se enfrentan Neisseria gonorrhoeae y Staphylococcus aureus resistente a meticilina (MRSA para los amigos). Este igualadísimo combate se acaba decantando hacia MRSA gracias a su armadura dorada.
Lamentablemente, como en el deporte real, hay casos de dopaje. Así es el caso de Pseudomonas, que da positivo en autoinductores de quorum sensing. Y así es como el oro se va para Staphilococcus auereus.

Natación: 100 micras de estilo libre

Compteción para bacterias de menos
de una micra de longitud, nadando con sus flagelos. El oro se lo lleva Rhodobacter sphaeroides (conocida como la Bacteria Púrpura) con 2,02 segundos; una Escherichia coliquimérica le roba la plata a Pseudomonas aeruginosa, con 2,08 y 2,12 segundos, respectivamente.
En estos juegos no hemos logrado superar la barrera psicológica de los 2 segundos. Esperamos que en las Olimpiadas Microbianas de 2016 podamos superarla (quien sabe que bacterias aún desconocidas nos esperan en la biodiversidad oceánica y que nos puede aportar la biología sintética).
Jabalina

Los patógenos secretan moléculas (o efectores) en las células del huésped para facilitar su colonización y dispersión. En la competición de jabalina el metal se lo llevan los patógenos capaces de secretar moléculas a mayor distancia.
Por suerte solamente participa un patógeno de humanos, Clostridium botulinum, con su toxina botulínica (de la que se deriva el Botox). Pero el campeón es el hongo Puccinia monoica. P. monoica es un patógeno de plantas que utiliza unas pseudoflores, desde donde secreta unos efectores volátiles que alteran el comportamiento de los insectos, haciendo que éstos dispersen el patógeno y así completar el ciclo de infección.
Haptoglossa mirabilis queda descalificado por usar una célula-pistola para lanzar sus esporas.
Pseudoflores creadas por Puccinia monoica
Transmisión

En esta competición, por suerte celebrada de manera teórica, se premia al patógeno con el mayor ratio de transmisión entre humanos. A modo de relevos, el patógeno tiene que pasar al siguiente huésped, teniendo en cuenta virulencia y transmisibilidad. Los participantes son Yersinia pestis (histórica causante de la Peste), Chlamydia thracomais (causante de una enfermedad de transmisión sexual), el virus de la Gripe Aviar H5N1 y el Rhinovirus(causante del resfriado común).
Gracias a su gran transmisión con baja virulencia (que permite al huésped humano permanecer sano mientras continua la dispersión), la medalla de oro se la lleva Rhinovirus. Chlamydiase lleva la plata por tener una vía de infección más “complicada”. La Peste y la Gripe Aviar quedan muy atrás por tener poca dispersión y alta virulencia, y el bronce se lo lleva la Peste.
Natación sincronizada

En este evento se juzga belleza de ejecución. El comité olímpico premia con el oro a Photobacterium phosphoreum por su habilidad de bioluminiscencia sincronizada con los peces en los que habita en las fosas marinas. Estos peces (en general bastante feos para mi gusto) utilizan la luminiscencia en la oscuridad en las profundidades oceánicas. Tienen unos órganos adaptados para cobijar las bacterias bioluminiscentes, y utilizan la luminiscencia para, por ejemplo, cazar o aparearse.
Pez abisal bioluminiscente gracias a P. phosphoreum.
Prueba de resistencia (Juegos de invierno)

Prueba de Resistencia (Juegos de Invierno)
En esta prueba se galardona al psicrófilomás extremo. Colwellia psychrerythraea 34H vence gracias a sus tres puntos fuertes: crecimiento a menor temperatura (-12ºC), movilidad a menor temperatura (-10ºC) y producción de enzimas a menor temperatura (-20ºC).


Y eso ha sido todo. Desde ASBTEC esperamos con ilusión las próximas Olimpiadas, siempre apoyando el fair-play y el deporte sano.

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