Fe en la Ciencia

Antes de iniciar esta entrada quiero dejar claro que la ASBTEC en general y la persona que escribe esto en particular respetan todas las religiones. El objetivo de esta entrada no es abrir debates entre ciencia y religión sino ofrecer información y conocimiento. Ciencia y religión son dos visiones distintas de la realidad, la primera se origina en el método científico y la segunda en la fe; cualquier persona debería ser libre de elegir su visión o visiones, ya que ambas pueden ser perfectamente compatibles.

Dejado claro cual es el objetivo y la filosofía de esta entrada intentaré dar una posible explicación próxima a la biología a algunas citas bíblicas y milagros.

Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra. Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara golpeó las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre. Asimismo los peces que había en el río murieron; y el río se corrompió, tanto que los egipcios no podían beber de él. Y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.

Éxodo 7:19

La primera plaga que según el Antiguo Testamento Dios lanzó contra los egipcios para que liberaran a los judíos de la esclavitud. Actualmente si ocurre algo parecido sabemos gracias a la ciencia qué ha ocurrido: un sobre-crecimiento de microalgas dinoflageladas que tiñen el agua de rojo debido a una toxina que liberan; esta toxina hace que el agua, además de roja, no sea potable, cosa que lleva a la muerte de todos los peces. Este fenómeno se conoce también como marea roja o bloom de algas.

Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; […] por la mañana descendió rocío en derredor del campamento. Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra.

Éxodo 16:4-13

Estos fragmentos del Antiguo Testamento forman parte del largo viaje de los judíos por el desierto de Sinaí, esos “panes” de los que se habla se conocen
como
maná y existen diversas teorías que permiten intuir qué podría ser ese maná. La más extendida habla de la resina del tamarisco, un árbol autóctono de Sinaí, que posee propiedades similares a las que se describen en la bíblia. Otra opción sería un liquen que también comparte buena parte de las características del maná: Lecanora esculenta, utilizado como alimento en algunos países y localizable también en Sinaí.

 

        Resina de tamarisco                                                                        Lecanora esculenta

Dejando de lado la biblia, tenemos el famoso milagro del Corpus Christi o las Vírgenes que lloran sangre. Os pongo en situación. El Corpus Christi fue una celebración cristiana que se instauró en la edad media y que a los pocos años de realizarse vivió un hecho asombroso: las hostias sagradas utilizadas para la celebración litúrgica estaban manchadas de sangre. Como podéis imaginar este hecho fue considerado un milagro y la festividad ganó mucha popularidad. Por otro lado tenemos las vírgenes que lloran sangre; imágenes de la Virgen que de la noche a la mañana presentaba toda la zona por debajo de los ojos teñida de rojo. Ambos casos están relacionados por su agente causal, que no es otro que Serratia marcescens una enterobacteria gramnegativa que gusta de los lugares húmedos (como las sacristías donde se guardan las hostias o las iglesias donde se encuentras las vírgenes) y genera un pigmento rojo al que se le ha llamado “prodigiosin”, cuya función para la bacteria es el de crearse un nicho biológico, ya que el prodigiosin es un compuesto antifúngico, antibacteriano (y antitumoral) que produce la bacteria cuando se encuentra en colonias de cierto tamaño.




Para acabar, quiero reconocer que cuando escribía esta entrada lo hacía imaginando que la mayoría de sus lectores serían del ámbito científico y, que a pesar de todo, si algún creyente la leía podía sentirse ofendido, cosa que me apena ya que esto no debería ser así. Quizás el problema no esté en la ciencia o la religión sino en la cultura del lugar donde vivimos, y como muestra me gustaría dejaros un vídeo en el que un científico y el máximo representante de la Iglesia Inglesa debaten ante una gran audiencia en la Universidad de Oxford la intervención de Dios en la evolución. Todo un ejemplo de respeto en el intercambio de ideas.


Fuentes:

Kulandaisamy C, Lakshmanaperumalsamy P. An Insightful Overview on Microbial Pigment, Prodigiosin. Electronic Journal of Biology, 2009, Vol. 5(3): 49-61 (http://www.ejbio.com/pps/2009/49.pdf)

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