Biorremediación

Mareas negras y otros vertidos tóxicos ya sean en tierra o en mar suponen situaciones dramáticas para cualquier ecosistema; la pérdida de una gran cantidad de flora y fauna que difícilmente se recuperará. Todos conocemos episodios trágicos como el del Prestige y las imágenes que vienen a nuestra memoria son la de voluntarios intentando retirar el chapapote y animales sepultados por la marea negra.

Pero entre tanta desgracia existe algo de esperanza, y una vez más viene de la naturaleza a la que la ciencia en general y la biotecnología en particular pueden dar un empujón para que arregle lo que el ser humano ha “estropeado”. Y es que en esos escenarios destrozados por la mano del hombre, la naturaleza sigue mostrándonos su capacidad de superación en forma de microorganismos capaces de degradar compuestos orgánicos (en el caso de las mareas negras), químicos o incluso radiactivos. El hecho de aprovechar esos organismos para reducir el efecto de la contaminación aguda sobre un ecosistema se conoce como biorremediación.

Como habréis notado he hablado de organismos presentes en el lugar del desastre, la razón es simple: aunque pudiera haber otros organismos capaces de hacer lo mismo, el hecho de introducir flora microbiana foránea en un ecosistema podría acabar siendo tan perjudicial como la propia contaminación por el desequilibrio producido en las redes tróficas. Lo que puede (y debe) hacer el hombre en esos casos es intentar aislar y seleccionar aquellos microorganismos que estén creciendo en el lugar del desastre, ya que aunque puedan sobrevivir, su capacidad para degradar los tóxicos se ha visto mermada por la aparición aguda del contaminante. Una vez aislados y cultivados, se vuelven a introducir los microorganismos en la zona afectada y mediante distintas técnicas y tiempo se logra descontaminar el lugar.

Se conocen múltiples familias, géneros, y especies de microorganismos con una gran capacidad para degradar tóxicos como los hidrocarburos, los sulfuros, etc. Algunas de las bacterias más ubicuas y utilizadas (de la manera que ya he explicado) son las Pseudomonas sp, los Rhodococcus sp y las Burkholderia sp en el caso de hidrocarburos y derivados del petróleo o la Geobacter sulfurreducens en el caso de aguas contaminadas con radiactividad. Además de microorganismos entre los que se cuentan bacterias pero también hongos y cianobacterias, también se puede hacer biorremediación con plantas (entonces llamada fitorremediación) como Thlaspi caerulescens, capaz de absorber el cadmio y el zinc de la tierra o incluso con animales como la lombriz de tierra que es capaz de retener metales pesados.


Finalmente existe la posibilidad de “enriquecer” la flora microbiana autóctona a través de modificaciones genéticas, pero no está claro si es aconsejable liberar OMG en un ecosistema, ya sea por el desequilibrio ecológico que esto puede suponer como por el riesgo implícito en las técnicas de modificación de transmitir horizontalmente genes de resistencia a antibióticos.

Os dejo entre las fuentes un artículo de libre acceso muy completo para aquellos interesados en profundizar en la biorremediación.

http://allnatural.iespalomeras.net/biotecnologia/bioremediacion.html

Benavides, J et al. Bioremediación de suelos contaminados con hidrocarburos derivados del petróleo. NOVA vol.4 No. 5 Enero – Junio 2006:1-116

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